La tecnología de sensores permite crear un «gemelo digital» de la obra durante el transporte para predecir y evitar daños antes de que ocurran.
La integración de dispositivos IoT (Internet de las Cosas) en los embalajes de transporte ha revolucionado la prevención de daños en el sector cultural. Estos sensores miden en milisegundos variables como la inclinación, la luz, la humedad y, sobre todo, la aceleración (fuerza G). Al conectar estos datos con un software de «Gemelo Digital», los técnicos de TransCultura pueden simular cómo afectará un bache o un cambio de presión atmosférica a una escultura de cristal o a un retablo antiguo. Si los niveles de vibración superan un umbral crítico, el sistema alerta automáticamente al conductor para que ajuste la velocidad o modifique la configuración de la suspensión del vehículo. Esta capacidad de reacción en tiempo real elimina el factor de incertidumbre en los trayectos de larga distancia, permitiendo que piezas que antes se consideraban «intransportables» puedan viajar hoy por todo el mundo con un riesgo cercano a cero.


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